• Castellano
  • English
  Quiénes Somos Nuestros Trabajos Top Art Book Contacto    
 
 
Catálogo Indigrafía
 
 


Grandes Maestros de la Plastica

Grupo Espartaco

Alfa

Figurativo

No Figurativo

Grabados

 
Otros Productos
 
 


Postales y Señaladores

Libros

DVD´S - VCD´S

Productos Varios

 
Convocatoria para Artistas
 
 


Requisitos para ingresar

Comité de Arte

 
Preguntas Frecuentes
 
 


Cómo Comprar?

   
Buscar por Artista



Advanced Search




Lost Password?
No account yet? Register
Principal
Catálogo de Indigrafia »
Otros Productos »
Promociones y Novedades
Dónde comprar
Newsletter
Convocatoria para artistas »
Preguntas Frecuentes
Staff
Contáctenos
Home




Viamonte 1430
2° Piso - oficina "B"
Capital Federal
(5411) 5252-0660




Indigrafía, una nueva forma de disfrutar el arte

El artista y la obra original

En nuestro país, salvo excepciones, el artista sueña y trabaja muy duro para que su obra sea aceptada, reconocida, valorada y en última instancia, asimilada como una creación valiosa y cotizada en el mercado del arte.  No basta con la satisfacción personal, fruto de la labor artística. 

 

El propio desarrollo del artista, su evolución, dependen en buena medida del grado de aceptación que el artista percibe en los demás, aceptación que se comprueba y se verifica objetivamente cada vez que alguien adquiere una de sus obras.

Paradójicamente, para los artistas suele resultar doloroso desprenderse de una obra original, ya que ésta representa nada menos que el resultado de su esfuerzo creativo, el testimonio de su mensaje y finalmente, la materialización de su talento.  Cuando el artista vende un original, muchas veces siente que se desprende de una parte de su ser, representada por los sentimientos y emociones que se ponen en juego normalmente en toda creación artística.  Y además, siente que su obra a partir de ese momento deja de ser pública, y  en adelante sólo podrá ser contemplada por unos pocos.

Pese a todo, son frecuentes los casos en que el artista se ve obligado a vender parte de su obra para cubrir necesidades de mínima subsistencia, para comprar materiales, o para llevar a cabo acciones de difusión:  realización de muestras y eventos, impresión de catálogos, etc.

 

Aunque se lo considere como una inversión a mediano plazo, la realidad nos demuestra que para el artista -en general- resulta muy difícil obtener un rédito económico que le permita ir amortizando esta inversión en un término razonable. 

Dentro de esta lógica, entonces, el artista vende obras originales para vivir y para poder dar a conocer su trabajo, con el objetivo de vender más obras originales, y así sucesivamente…

El artista y su realidad

Toda creación artística, desde el momento en que se exhibe y se pone a la venta, queda sujeta a los mismos principios que rigen para la generalidad de los productos y servicios, queda sujeta a las “leyes del mercado”,  a la lógica de “la oferta y la demanda”.

Desde los tiempos antiguos, los artistas siempre debieron hacer frente al gran desafío de obtener una legítima compensación monetaria por su trabajo sin traicionar su mensaje espiritual y artístico, y procurando mantener  intacta la libertad creativa que es la esencia de todo artista verdadero.

En la actualidad, en nuestro medio, vemos a muchos artistas en idéntica situación, a veces con serias dificultades para enriquecer su formación, para mostrar su trabajo, para obtener reconocimiento, para defender su libertad creativa y su independencia económica intentando vivir dignamente.

Las industrias culturales

La industria editorial, que involucra a millones de personas en todo el planeta, entre escritores, editores y lectores, alcanzó un desarrollo que no tiene límites, basada en el esquema de una sola obra original que se reproduce en miles o millones de copias, distribuidas en todo el mundo en varios idiomas.

En la industria de la música se producen y comercializan miles de copias de una misma grabación original.  En otras palabras, el disco es una representación material de la obra, pero no la obra misma, y el artista, tal como sucede en la industria editorial, percibe regalías por la venta de las copias.

El cine nos proporciona otro buen ejemplo de lo que queremos expresar.  Cada vez que pagamos una entrada al cine estamos comprando sensaciones visuales y auditivas por el término de dos horas, imágenes y sonidos que significan algo para nosotros.  Incluso tenemos la posibilidad, luego de haber visto la pelicula en el cine, de adquirir una copia en formato DVD, para verla en casa en cualquier momento.

Las reproducción de imágenes

En el campo de las artes plásticas, gracias a la tecnología actual, la reproducción de imágenes de alta calidad hace que un mayor número de personas pueda acceder a las sensacones que provoca la obra plástica durante un tiempo ilimitado, disfrutando y vivenciando todo el sentimiento y la carga expresiva que el artista dejó plasmados en el original.

En los países más desarrollados, la venta de grabados y reproduciones de obras de arte representa un mercado sumamente atractivo en términos económicos.  En esos países, el público consumidor de arte suele colocar los valores plásticos de la obra y el placer estético que surge de su contemplación muy por encima de la necesidad de “poseer un original” o una “firma prestigiosa”, preocupaciones que están más bien en la agenda de los especialistas.  Se adquiere una imagen, para que esa imagen permanezca junto al comprador como fuente de goce estético.

Las reproducciones de alta calidad nos permiten, por ejemplo, deleitarnos en todo momento en la intimidad de nuestro hogar o de nuestra oficina, en la contemplación de aquellas obras que el dinero no puede comprar, como las que atesoran los grandes museos del mundo.

Los estudios de arquitectura y decoración emplean reproducciones de alta calidad para vestir sus proyectos, concientes de la importancia que sus clientes le confieren al tema.

En Argentina, sin embargo, este concepto de reproducción de la imagen es resistido a veces por algunos protagonistas del mundo del arte, como artistas y marchands.  Esta resistencia surge principalmente de un prejuicio originado en la mala calidad de ciertas reproducciones, o de la creencia que la multiplicación de la imagen atenta contra el valor de la obra original. 

 

No obstante, la realidad nos indica que las reproducciones de alta calidad potencian el original, incrementando su valor.  Desde la percepción del público, una imagen de alta calidad plástica que trasciende y se vuelve familiar para cientos o miles de personas, comienza a ser valorada como símbolo, como modelo de identificación estética y cobra un valor referencial, tal como sucede con las grandes obras clásicas que todos conocemos y admiramos desde que las vimos por primera vez.

Una buena reproducción de una buena pintura es como un llamador espiritual.  Su sola presencia en un hogar es un mensaje estético permanente que trabaja en el inconsciente, despierta la sensibilidad de las personas hacia las cosas trascendentes de la vida, estimula el gusto por la belleza y favorece la libertad de pensamiento. 

 

También puede representar el primer contacto del artista con el destinatario de su mensaje, o el primer contacto de una persona con el lenguaje artístico, como sucedió en Argentina con los almanaques ilustrados por Florencio Molina Campos, y con las aulas y edificios engalanados con obras de Benito Quinquela Martín.

Indigrafía, el grabado del siglo XXI

Indigrafía es la máxima expresión en grabados de reproducción de obras originales.   Representa un salto tecnológico hacia la excelencia, y surge del trabajo interdisciplinario de un equipo de profesionales en artes visuales, que concibieron y desarrollaron una técnica superior.

Cada pieza de Indigrafía conserva fielmente no sólo la calidad de superficie, color y textura de la obra original, sino también toda la fuerza expresiva que el artista dejó plasmada en la obra original.  A todo esto contribuye, naturalmente, la alta calidad de los materiales empleados:   

Papel de algodón y lino de alta calidad, libre de ácido.

Tela / canvas artístico de uso profesional.

Pigmentos, aceites y barnices certificados a nivel mundial, que le brindan durabilidad en el tiempo.
Indigrafía no es una reproducción convencional, es una pieza exclusiva, una pieza de colección.

 

Teniendo muy en cuenta la opinión y el gusto de quienes valoran la exclusividad, cada pieza de Indigrafía viene acompañada por un Certificado de Autenticidad firmado por el artista, y se produce en serie limitada, con un tiraje pactado de antemano con el creador de la obra original.

Indigrafía, junto al artista

Indigrafía representa una alternativa única para el artista, un recurso invalorable a la hora de difundir su obra, y una posibilidad concreta de obtener un ingreso monetario sin necesidad de desprenderse de los originales.  Cada vez que un artista organiza o promueve una exposición de sus trabajos, lo hace con la expectativa de lograr ventas, es más, normalmente las ventas se toman como parámetro del éxito de la muestra.  Sin embargo el artista sabe perfectamente que los visitantes que estarían en condiciones de adquirir un original son una minoría y que muchos de los que gustan de su obra deberán conformarse con contemplarla mientras dure la muestra. 

Por el contrario, cuando el artista dispone de reproducciones en Indigrafía, amplía el horizonte de sus posibilidades de venta, porque incorpora a nuevos segmentos del público al grupo de posibles compradores.  Ahora puede llegar no sólo a quienes gustan de su obra y pueden comprar originales, sino también a quienes gustan de su obra pero no pueden acceder a un original.

 

Esta simple realidad representa un antes y un después en la actividad del artista, que empieza a reconocer una realidad diferente:  ahora puede comercializar la imagen de su obra, que es la esencia de la misma, y conservar el original, que es el soporte de la imagen.

Indigrafía, una oportunidad para el mercado del arte

Tal como lo señalamos anteriormente, la venta de reproducciones de alta calidad representa un segmento de negocios de gran importancia en los grandes mercados dedicados al arte.  Las tiendas de los más importantes museos del mundo obtienen abultados ingresos de la venta de reproducciones.  La reproducción de la imagen artística, incluso en objetos de uso cotidiano, está tan generalizada y aceptada que ha dado lugar al desarrollo de una creciente industria que mueve millones de dólares al año.

Las galerías y marchands, desde su rol de intermediarios entre el artista y su público, también pueden obtener grandes beneficios con la venta de reproducciones, ya que sus costos fijos son elevados y en la práctica, desde una óptica de mercado, la galería es un negocio que comercializa un único producto, la obra de arte original, producto que no es ni será nunca de consumo masivo.

Para la galería y el marchand, Indigrafía representa una alternativa única, un producto exclusivo, una forma de ampliar y potenciar el negocio, un recurso valioso y efectivo para incorporar nuevos grupos de consumidores, integrados por aquellos que gustan del arte y que no pueden comprar a una obra original. 

 

En suma, arte para todos.  Para todos aquellos cuya sensibilidad permanece alerta, en busca de nuevas oportunidades que les permitan acceder a los valores del arte y la cultura.